Allá por los años 70, en California, un pequeño grupo de skateboarders con ganas de nuevas emociones equipan sus tablas con ruedas más grandes para empezar a rodar por caminos de tierra. Unos años más tarde, a principios de los 90, los snowboarders cansados de esperar la nieve también le ponen ruedas a sus tablas.
Así llega la primera tabla todo terreno: la rigidez de un skate, un poco más chica que una de snow y con ruedas neumáticas. Y a falta de pendientes, buenos son los kites: apareció el Kite-Mountain, una mountainboard que usa las mismas velas que el Kitebuggy.