Nº15 Pág. 10 Técnica Parapente
Paracaídas de emergencia
Cuándo usar el paracaídas de emergencia, cómo extraerlo, qué tipos hay y cómo mantenerlo en condiciones.
Por Mariano Insua
Los paracaídas de emergencia fueron incorporados a las alas delta hace más de 25 años, y su uso en el mundo del parapente, aunque más tardío, se ha generalizado y ha de formar parte de cualquier equipo de vuelo por básico que sea éste. Un paracaidas de emergencia no es un accesorio, como lo es un radio o una emisora, sino que la misión que ha de cumplir es capital, por lo que su elección, uso y mantenimiento, han de ser una prioridad para el piloto. Constituye por si mismo una última oportunidad, y su buen funcionamiento depende en buena parte de que consideremos a este elemento tan importante o más que el propio parapente, por ello debemos atender a sus “necesidades”, que también las tiene.
Su utilización
¿Cuando debemos usarlo? Mejor nunca, pero si sucede algo de lo a continuación se expone, no debemos tener ningún reparo en utilizarlo. No lo compramos solamente para lucirlo en el arnés.
Colisión en vuelo, rotura del paño o suspentaje de nuestra vela, plegadas irreversibles o cerca del relieve, y problemas fisiológicos que nos impidan seguir centrados con seguridad en el vuelo. Estas son la causas más comunes.
El balanceo
Como veremos más adelante, los paracaídas, y especialmente los de tipo PDA y porosidad 0, suelen balancearse mucho al descender debido a la interferencia del parapente, que a menudo tiende a reabrirse, así como a la forma en que se organiza el flujo aerodinámico dentro del paracaídas. Este efecto puede resultar peligroso, pues puede incrementar la velocidad con que llegamos al suelo. Es conveniente, si no disponemos de un sistema de suelta rápida (que será lo más normal), intentar recoger el parapente hacia nosotros, y de no ser posible, al menos tirar de las bandas “B” para reducir su interferencia.
La extracción
Ha de hacerse siempre hacia el exterior y con mucha fuerza. No debemos lanzarlo hacia delante, porque si estamos metidos en una autorrotación se vendrá contra nosotros. Hay que intentar aprovechar nuestra velocidad y lanzarlo en dirección contraria a nuestro avance para que así se abra antes y no se enrede con el parapente.
Tipos
Hay una gran variedad de paracaídas en el mercado, con diseños, apariencias y características de manejo y vuelo muy distintas. En realidad son una variación de un mismo concepto que tratan de adaptarlo mejor a las necesidades o gustos de cada piloto.
Los hay de campana semiesférica tradicional, cónicos, cónicos con válvulas, PDA, doble campana, dirigibles, de tejido poroso o porosidad 0, tipo Rogallo o delta, de extracción manual, balística o mediante muelles o aire comprimido, etc…. La verdad es que ninguno de ellos es mejor que los demás, todos tienen algo a favor y algo en contra.
Los sistemas de extracción
Manual. Es el más común, se trata de un asa de nylon rígida unida al contenedor del paracaídas y sobre la que al aplicar fuerza extraeremos todo el paquete de emergencia. El lanzamiento del paquete ha de hacerse con fuerza y hacia el exterior, en dirección contraria a nuestro avance.
Debemos evitar dejarlo caer sin más, pues de esta forma ganaremos algún segundo en su velocidad de apertura.
Sistemas balísticos
Son sistemas que llevan incorporado un mecanismo pirotécnico que lanza el paquete y abre el paracaídas en un tiempo record. Este sistema es capaz incluso de atravesar la tela del parapente para abrirse camino. Su inconveniente es su costo, su mantenimiento, y su peligrosidad en despegues muy concurridos, pues un accionamiento fortuito de este dispositivo puede herir gravemente a alguien.
Los muelles y los sistemas de aire comprimido. Son dos fórmulas distintas para el mismo cometido. El accionamiento de cualquiera de estos sistemas permite la extracción del pilotillo, que es un pequeño paracaídas que a su vez tira del principal provocando su apertura. Son menos rápidos que los pirotécnicos, pero menos peligrosos en caso de accionamiento fortuito. En general estos mecanismos no manuales de extracción son mas complejos a la hora de efectuar sobre ellos las operaciones de plegado y mantenimiento.
La fuerza de extracción
Normalmente, con los sistemas combinados de pasador o aguja y velcro, la fuerza necesaria para extraer el contenedor es de unos 5 o 6 Kg. Es conveniente revisar con frecuencia el sistema de extracción, especialmente después de algún revolcón que pueda haber aflojado o descolocado el velcro.
El tiempo de apertura
Este tiempo depende de una gran variedad de factores, y no solo del tipo de paracaídas que llevemos. Si se trata de un paracaídas de extracción manual tipo PDA, el tiempo puede oscilar entre los 3 y los 5 segundos en caída libre, y unos 35 m. recorridos. Pero las mediciones que se realiza en los test no son del todo fiables, pues no se reproducen las muchas situaciones que se pueden dar en una emergencia real, como son la velocidad de descenso, la velocidad angular, la interferencia del parapente, la fuerza del lanzamiento, etc… Normalmente un paracaídas necesitará de 40 a 60 m. para abrirse de forma efectiva y total.
La velocidad de descenso
Para evitar daños al aterrizar con un paracaídas de emergencia, la tasa de caída no debería superar los 6,5 m/s, que sería como saltar desde una altura de 2,5 m.
El aterrizaje
Para aterrizar con ciertas garantías debemos conocer la técnica que utilizan los paracaidistas: codos pegados al tórax, pies juntos, barbilla pegada al cuello, rodillas ligeramente flexionadas, y musculatura en tensión dispuesta a rodar en cuanto toquemos el suelo.
La colocación del paracaídas en la silla
En función de nuestros gustos, así como de los fabricantes de sillas que incorporan contenedores para su alojamiento, podemos llevarlos en distintas posiciones.
Bajo la silla, justo en la parte inferior de la tabla sobre la que nos sentamos. Suelen llevarlo algunas sillas de competición. Dada su posición tan expuesta, la apertura fortuita en vuelo tras un revolcón en el despegue que lo haya descolocado, no es difícil.
En un lateral. Es la fórmula más utilizada por su simplicidad, dado que el asa esta siempre a la vista y en un costado de la silla. Su único inconveniente es que la posición para lanzarlo, si bien no es mala, no es la mejor posible, pues para lanzarlo con fuerza hacia el exterior tenemos que hacer dos movimientos, uno de extracción del paquete del contenedor, y otro de lanzamiento propiamente dicho. Si intentamos hacerlo todo con un solo movimiento, debido a la fuerza que hay que aplicar solo para extraerlo, y debido también a la longitud de la cinta que une el asa al paquete, nos quedará muy poco recorrido en el brazo para lanzarlo lejos y fuerte.
Ventral. Seguramente sea la posición más cómoda de todas, pues no desequilibra el peso en la silla al encontrarse en el centro, el asa esta siempre a la vista, y su posición para el lanzamiento en inmejorable. Su único inconveniente es que resulta algo engorroso por el hecho de que siempre lo llevamos colgado de la silla, y por ello tendremos que quitarlo y ponerlo cada vez que despeguemos o aterricemos.
Dorsal. Este sistema incorpora el recipiente o contenedor del paracaídas en el dorso de la silla. El asa de extracción puede ir situado detrás, a la altura de la zona lumbar, o bien sobre el hombro. Como es obvio su principal inconveniente es que no tenemos el asa a la vista, y tendremos que fiarnos de nuestra “memoria táctil” para dar con ella, por eso es conveniente ensayar mucho el lanzamiento colgados sobre un columpio.
Su mantenimiento
Debemos prestarle mucha atención a este apartado. El mantenimiento del paracaídas no es demasiado complejo. Para empezar, si vamos a estar un tiempo sin utilizarlo hay que guardarlo en lugares secos, no expuestos a la luz solar, y a temperatura ambiente, sin depositar nada encima que los pueda comprimir o apelmazar. Si lo utilizamos con regularidad es necesario, al menos 2 veces al año, sacarlo para airearlo y quitarle la electricidad estática al menos durante 24 hs., limpiarlo, y finalmente plegarlo cuidadosamente. Si no conocemos bien la técnica de plegado de nuestro paracaídas es mejor dejar esta operación a un experto. Observando estas pautas de mantenimiento un paracaídas puede durar muchos años.