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Nº1 Pág. 6 Nota Parapente

Parapente, con la mirada de un pájaro

Qué es el parapente, cómo se aprende y qué se siente al volar con las térmicas y las aves.

Por Julio A. Cassano (Asociación Argentina de Pilotos de Parapente)

Desde tiempos inmemoriales el hombre ha tratado de imitar a las aves, varios fueron los intentos y varios también los fracasos. Pero el ser humano tiene un grado de perseverancia que lo distingue, entre otras cosas, del resto de los seres vivos; gracias a ello nunca dejó de seguir intentando y un día consiguió aquello que tardó milenios en encontrar.

El Parapente es la máquina de volar más pequeña del mundo, nace en Europa hace unos 25 años de la mano de paracaidistas que intentaban recorrer distancia aparte de descender de las alturas lanzándose desde la ladera de un cerro o montaña, de allí su nombre Para (paracaidismo) Pente (pendiente).

Se trata básicamente de 2 porciones de tela de tejido de nylon con una muy baja porosidad, cosidas entre sí que dejan en el frente bocas abiertas que se hinchan con el aire y al tomar presión interna dan la forma de un plano de ala de avión. Pero esto por sí sólo no es sufiente para volar, la acción del aire pasando por arriba y por debajo de este plano genera un sobrepresión en la parte inferior (empuje hacia arriba) y un baja presión en la parte superior (succiona hacia arriba) dando la suficiente sustentación al equipo para poder volar.

Aerodinámica aparte, este es el principio básico de nuestro parapente. En definitiva es un planeador de ala flexible y fácilmente transportable.

El vuelo en parapente o parapentismo no tiene casi limitaciones para quien quiera practicarlo, desde adolescentes de 15 años hasta abuelos de 80 años lo practican en todo el mundo. Para tomar clases sólo hace falta la decisión y dedicarle tiempo, en los cursos se aprende la teoría sobre meteorología, técnicas de vuelo, aerodinamia, seguridad y mantenimiento del equipo, en la práctica se enseña a maniobrar el equipo en tierra (técnicas de inflado, control y dirección del parapente), para luego pasar a la etapa de vuelo. Los cursos duran aproximadamente 3 meses, con el dictado de clases los fines de semana y preven vuelos en biplaza con instructor y vuelos autónomos guiados por equipos de comunicaciones o handy.

Pero claro, no todo queda en lo técnico, volar en parapente es una experiencia única, es poseer las tan ansiadas alas y ver la naturaleza desde otro punto observación.

Aprender a comunicarse con todo lo que nos rodea, los valles, los montes, las laderas de los cerros, mantener un diálogo constante con cada una las cosas, como por ejemplo al ver una saliente de piedras, esa misma que cuando vamos caminando nos hace el camino difícil, estando en el aire es la que nos marca donde puede “desprenderse una térmica” que nos dará la posibilidad de ganar altura y mantenernos más tiempo volando. Es sentirse parte cielo, del viento y las nubes, compartir y aprender de las aves ese espacio que no es nuestro y que tomamos prestado por un tiempo.

Tomar conciencia del mundo donde habitamos, gracias a la increíble vista que por nuestra posición en el momento de volar tenemos.

Es en definitiva una actividad que nos atrapa y hace que todos los días caminemos mirando al cielo, por que ya estuvimos ahí y queremos volver…

Julio A Cassano Asociación Argentina de Pilotos de Parapente www.aapp.com.ar

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