Kitepro Claromecó 2006
Crónica del 6º encuentro de kitebuggy en Claromecó, con una travesía de 60 km hasta San Cayetano.
Por Javier Palazzo
Del 19 al 21 de Agosto se realizó el 6° encuentro Claromecó KitePro 2006. Les presentamos un informe sobre este evento de kitebuggy que incluyó una de las mejores travesías realizadas hasta el momento en nuestro país.
Algo menos de convocatoria que el encuentro anterior, pero mejores condiciones climáticas que otros años, dieron como resultado un fin de semana muy disfrutable en el 6º Claromecó KitePro 2006.
Llegamos el sábado bien temprano. Tan pronto como armamos los buggys (carros de tres ruedas) y alistamos nuestro equipo, Gustavo Paz y Marcelo-PatoRolón nos pasaron a buscar para llevarnos al bajada de Dunamar y dar así oficialmente comienzo al encuentro.
Durante la mañana y hasta el mediodía tuvimos viento S-O, del mar, que nos obligó a ceñir bastante hasta alcanzar la zona de médanos, viento arriba.
Estuvimos un buen rato despuntando el vicio en esas seductoras curvas que genera el viento en la arena, hasta que llegó la hora de almorzar. Picada y cerveza en la playa, un lujo.
Satisfecho cuerpo y espíritu nos dispusimos informalmente en lo que resultó una excelente travesía espontánea. Ceñimos con lo justo, casi sin necesidad de hacer piernas, unos 21 km hasta el arroyo de Reta, barrera que ningún piloto se animó a trasponer debido a un frío imposible de ignorar que se hacía sentir en los huesos. El regreso a Claromecó fue derivando a toda velocidad, con máximos de 57 Km/h. La noche del sábado nos encontró con una cena fantástica, como nos tienen acostumbrados los organizadores, consultando el pronóstico y especulando sobre las posibilidades de un domingo que ya se descubría prometedor.
Mañana fresca. Viento S-O, laminar. Doce carros sobre la arena. Doce pilotos al filo de la aventura. Velas en el aire en actitud rampante y ansiosa. Tensión en el ambiente. Y las almas dispuestas para salir todos juntos, iniciando la travesía Claromecó-San Cayetano.
A solo dos kilómetros del comienzo, unas rocas en la playa nos obligan a tomar caminos alternativos. Nacho de MDQ se anticipa correctamente, sube al acantilado y toma una traza limpia. Coqui, con algo menos de suerte, equivoca el camino e intenta pasar entre unas piedras que le complican el paso, traban su buggy y obtiene el primer y único palo de la travesía. Un mal camino, y demasiada tela para el viento del día.
Unos metros más adelante, Gustavo de MDQ escapa rápidamente por una bifurcación: camino equivocado, hay que volver…
Superada la primer zona de dificultad, la playa se abre, amplia y franca, lo que nos permite circular con más tranquilidad. Cada tanto la travesía nos presenta rocas en el camino, que nos obligan a estar atentos y circular despacio, buscando un camino seguro entre las piedras, para ganar nuevamente la playa limpia y otra vez tomar velocidad.
El viento, sin rachas, varía su intensidad a lo largo del trayecto. Por momentos se pone muy intenso, alternando nubes y sol, frío y calor.
Al llegar al “Médano 40” un servidor, desde lejos, observa la presencia de obstáculos en la playa que califica (erróneamente) de infranqueables y decide evadirlos subiendo al incipiente acantilado, que más adelante se tornará demasiado alto. Por un camino de autos, sobre el acantilado, dobla el Médano 40 para terminar directamente sobre la calle costanera del balneario Orense!!. Sorprendido el piloto, pero sin posibilidad de maniobra, no tiene más remedio que atravesar el pueblo por la calle, al tiempo que saluda a los no menos sorprendidos oresanos, que pasean felizmente por la calle sin entender del todo lo que ven…
Más adelante, para vadear el arroyo “El Cristiano Muerto” algunos buscan un paso cerca de la desembocadura y otros más adentro. Solo uno decide tirarse en picado desde arriba de un médano…, extraña forma de vadear la de Germán. Más tarde M. Fornaso ostentará conocimientos de Geología Aplicada, para indicarnos que el punto menos profundo, es el más cercano al mar. Puede ser, yo crucé por adentro y me mojé bastante.
Este mismo arroyo que todos sortearemos, más o menos mojados, será luego un obstáculo insalvable para la 4x4 Grand Vitara de la novia de Guille (de Azul) que quedará encajada hasta los zócalos y deberá ser rescatada por Darío y su Pie Grande.
Así fue como, después de 60 Km de intensa travesía, fuimos llegando a San Cayetano. Todo el trayecto estuvo signado por un paisaje realmente muy lindo, plagado de médanos increíbles, de esos que invitan a soñar. Esa noche tuvimos la mejor cena, pero el cansancio ya se leía en las caras de todos los pilotos que solo podían pensar en clave de almohada. Había sido un día exigente.
Lunes a pleno sol, con viento de tierra algo arrachado. Ceñimos unos kilómetros por la playa y volvimos por adentro, rodando entre los médanos, esquivando piedras, trepando montículos, sorteando tamariscos y bajando cortadas. Un trayecto muy técnico, pero sumamente entretenido. Un broche de oro para lo que fueron tres días de rodar sin parar. Toda esa zona se ofrece como un paraíso para el kitebuggy, ya por lo propicio de sus playas, ya por la calidad de su gente.
Volvimos, cada uno a su lugar de origen, planeando travesías alternativas y prometiendo volver a encontrarnos en el corto plazo para repetir este rito único de viajar con un trapo en el aire, a fuerza de viento y amistad.
Javier Palazzo javierpalazzo@yahoo.com