Travesía Miramar - Centinela del Mar
El detalle del primer día de travesía, de Miramar a Mar del Sur y a Centinela del Mar, con arroyos, médanos y acantilados.
Por Javier Palazzo
Miramar - Mar del Sur (12 km)
El primer día salí de Miramar rumbo a Mar del Sur. Hay unos médanos bastante lindos y toda la paya es transitable hasta llegar a Mar del Sur. Hay que sortear tres arroyos. El primero (de la ballena) hace una laguna poco antes de desembocar en el mar, pero ninguno de los tres presenta problemas. Justo antes de llegar a Mar del Sur aparecen unas rocas que hay que pasar por arriba de la duna.
Todo el trayecto fui empopado con la cquad 1.6 “plus” (+/-2.0). Iba con bastante potencia, pero esta vela es muy controlable y llegué cómodo.
Hice casi todo el camino por encima de los médanos, siguiendo unos senderos de cuatris. Está muy bueno!. Todo tranqui.
Mar del Sur - Centinela del Mar (23 km)
Ese mismo día seguí la travesía hasta Centinela del Mar. Tenía dos noticias: la uno, que alguien la había hecho a caballo y la dos, que tiene importantes acantilados. Los acantilados y la famosa erosión de las playas, me invitaron amablemente a esperar la bajada del mar. Esperé tomando mate y me mandé en plena bajamar.
Pese a mi bajísimo perfil, la salida fue bastante pintoresca. Tenía una banda que me seguía de un lado a otro y les hice un par de coleaditas en agradecimiento. Qué popular que soy, carajo.
Al principio, frente al pueblo, hay una zona de playas muy cortas que sin duda son intransitables en pleamar. Rodé tranquilo hasta donde terminan las construcciones, ahí se interpone una saliente conocida como “la gruta de la virgen” o “algo de la virgen”, pero mejor digamos “gruta”. No se puede inventar nada, hay que bajarse del carro y caminar 10 metros entre las piedras, subir el médano y bajar del otro lado. Un poco más adelante me encontré con una situación similar, aunque sin virgen, pero divisé a tiempo una subida y pude pasar la saliente limpiamente. Un gato.
A partir de allí a la playa le crecen unos médanos lindísimos y sin vegetación. ¿Qué hago? ¿Ando un rato o sigo? Y bueno, ando.
No, mejor sigo. Pero primero ando un rato.
Más adelante nacen algunas pocas playas que sin duda desaparecen cuando el agua sube. Estiré el cogote pero no pude ver por encima de los aantilados, así que no puedo asegurar que haya posibilidad de rodar por arriba. Lo más probable es que si. Son las menos, casi siempre hay muy buena amplitud playística.
Y llegué a Centinela. Un pueblo (denominación ciertamente generosa) que tiene mucho para dar, pero por lo pronto se limita a estar ahí. Y este último dato no es un detalle menor para alguien que lo tenía como destino.
Esta segunda travesía fue mucho mejor que la anterior, paisajes agrestes, playas desérticas, solitarias, naturales, sin modificación. Playas, viento y un buggy rodando hacia el sur.